Historia de
amor entre cuadros
Me encontraba distraída
caminando por las tristes calles de Hamburgo, en una tarde nublada que parecía
deprimente, como si el sol no quisiera salir. El frío me consumía y lentamente
sentía como mi cuerpo se empezaba a entumir, como si fuera un milagro. A unas
calles de donde yo estaba me encontré con una cafetería, al entrar no sabía que
comprar, para mi mala suerte me encontré con una fila muy larga delante de mí
pues muchas personas tuvieron la misma idea que yo, al llegar al frente de la fila
yo ya sabía que quería, comentándole mi pedido al joven que me atendía, me
comentó que no había lo que yo quería por lo que termine pidiendo un Starbucks Venti
de chips, se tardaron mucho con mi pedido pues la gente no paraba de llegar, en
realidad no me molestaba, lo que yo quería era no volver a ese frío infernal,
pero la suerte no estaba de mi lado ya que luego de un breve momento me dieron
mi pedido.
No tenía idea a donde ir pero
conforme iba caminando, las calles se iban haciendo más familiares hasta que
llegue a esa imponente puerta de color rojo la cual nunca espere volver a ver.
Flashback
Años atrás me encontraba arribando el museo local
tratando de juntar la mayor información posible para el informe que tenía que
entregar en la escuela para mi tesis. Al entrar a un museo misteriosamente me
encontré en una sala con 6 cuadros, todos estos hermosos a su manera pues cada
uno contaba una historia propia del autor, que solo alguien con mucho interés
en el arte sabría interpretarlo. Al estar intentando descifrarlas sin éxito
alguno sorpresivamente un guía apareció entre las sombras diciendo ¡hey!, era
apuesto, ojos color miel, cabello castaño, se veía que era de esas personas con
gusto por la literatura y el arte, era alto pero no pasaba el 1.85.
-Buenas tardes señorita – me dijo él-.
-Buenas tardes- respondí-.
-¿Le puedo ayudar en algo?
No podía dejar de ver esos hermosos ojos, estaba
perdida en esa mirada tan profunda, tarde unos segundos en reaccionar y
contestarle.
-Sí, me sería de mucha ayuda.
-¿Y en qué necesita mi ayuda?
-Pues verá mi profesor me pidió que buscará
información acerca de obras importantes en la historia y que mejor lugar para
encontrarlas que el museo local.
-Usted necesita que le explique estas obras,
disculpe mi indiscreción, ¿usted no es de aquí? cierto.
Me sorprendió que me preguntará eso pues no todas
las personas notan mi acento.
-En efecto no soy de aquí, soy originaria de Rusia
pero mis padres son de Irlanda, por lo que yo porto sangre Irlandesa. Por cierto
me llamó Megan Makarov –respondí estrechándole su mano-.
-Mucho gusto, Fernando Borges para servirle.
-Borges… ¿bilbao?
-Exactamente de San Sebastián.
-Lo dices en serio, el año pasado en mis vacaciones
fui a la playa de San Sebastián a visitar a unos primos, es realmente hermosa
la ciudad, la playa y la comida es deliciosa, en especial los mariscos.
-Me alegra que te haya gustado mi ciudad natal. En
fin con ¿cuál quieres empezar?
-Esa de allá ha atrapado mi atención. ¿Cómo se
llama?
-Tienes muy buen gusto a mí me agrada también,
empecemos por esa. Se titula “Socorro de Génova” su autor es Antonio de Pereda,
fue un pintor barroco español formado en el naturalismo tenebrista y el color
veneciano. La obra representa el momento en que el Duque de Génova sale a
recibir al marqués de Santa Cruz, en agradecimiento de la ayuda prestada para
liberar a la ciudad del sometimiento a las tropas del duque de Saboya. ¿Qué
entendiste o cuál es tu punto de vista de esta obra?
-Realmente me pareció magnifica ya que expresa un
acontecimiento importante en 1625, además de que la técnica de óleo siempre me
ha gustado, pues expresa sentimientos que no todos llegan a ver.
-Es muy importante, pues fue parte de las series de
pinturas encargadas en 1634 para la decoración del Salón de Reinos del Palacio
del Buen Retiro, junto a otras que conmemoraban hazañas bélicas del reinado de
Felipe IV. Las cuales hoy en día tienen un papel muy importante en la historia.
Nunca había puesto tanta atención en las palabras
de una persona, pero con el todo era diferente, el me transmitía paz y
confianza. Era como si no tuviera filtro, podía decir lo que yo pensaba sin
miedo alguno y al él siempre le parecía interesante.
Fin del flashback
De nuevo, mi cuerpo empezó a
temblar pero esta vez no de frío, sino de recuerdos los cuales me atormentaran
por el resto de mi vida. Decidí huir del lugar y dirigirme al parque de
enfrente a calmar mis nervios. A unos metros de mi había una banca blanca en la
cual decidí sentarme. El frío había cesado pero aún se hacía notar el ruido del
viento resoplando, el parque era sombrío, pues no parecía haber alma alguna
aquí. Hasta que el sonar de un cascabel y unas pisadas demasiado cortas me
sacaron de mi transe y miré. Era un pug gordito, simpático por la manera en que
intentaba correr pero solo se escuchaba como respiraba de una manera grotesca.
Para mi sorpresa, este se acercó a mí con la intención de que lo acariciara,
mis dudas se desvanecieron ese pequeño lapso e incluso me llegó a transmitir
felicidad. Al buscar en su collar dueño alguno, solo encontré un nombre pero
estaba muy maltratado para reconocerlo.
Se estaba haciendo de noche y
el frío se hacía notar otra vez, por lo que decidí irme de ahí, pero el perro
me seguía y al no ver dueño alguno aproximándose, decidí llevármelo. No hacía
ningún mal a nadie. Llegamos a mi departamento y aproveché para ir a la cocina
a servirme algo de comer. No obstante, “Po”, también tenía hambre. Obviamente
no tenía comida de perro, así que le di un pedazo de pan, lo rechazó
rotundamente. Busqué que más tenía en la alacena, pero al intentar estirarme
demasiado, choqué con la mesa y tire mi plato, el cual tenía una hamburguesa,
la cual Po se comió incluyendo el pan que antes había rechazado. Me preparé un
poco de cereal, lo comí y después me vi en una paradoja para decidir si mi
flojera me permitía bañarme o simplemente dormir. Me levante y fui caminando
tan lento que por cada paso que daba, esto se hacía más pesado. Giré justo
antes de llegar y caí rendida sin importarme lo que hiciera Po. En la noche,
unos ronquidos provenientes de la cocina me levantaron. Al principio me asuste
pero después me di cuenta que esos ronquidos podían ser de Po. Me levante y fui
a la cocina bostezando y haciendo ruido, arriesgándome a que el responsable de
esos ruidos no fuera Po sino un desconocido. Para mi suerte era Po, pero para
mí mala suerte estaba dormido junto al refrigerador y la puerta estaba abierta.
Gracias a la luz del refrigerador pude ver mi comida, bueno, sus restos junto a
Po. Estaba tan cansada que lo único que hice fue cerrar la puerta del
refrigerador e irme a dormir, otra vez.
La alarma sonó y con ella se
llevó mi sueño, si fuera por mí me quedaba todo el día dormida, sin embargo,
tenía que ir a trabajar. Me levanté con la decisión de cumplir la meta
anterior, bañarme. Fue entonces que me despoje de la ropa y abrí la llave de la
regadera pero la suerte no estaba de mi lado y accidentalmente abrí la llave
del agua fría lo que hizo que mi cuerpo se estremeciera, tanto era mi
escalofrío que accidentalmente tiré la cortina del baño, sin importar la
cortina me empecé a bañar rápidamente puesto que mi tiempo estaba contado, al
terminar me puse mi ropa y fui corriendo
a la cocina por una fruta para poder desayunar pero con lo que no contaba era
con el desastre que había ocasionado Po ayer, puesto que no tenía tiempo decidí
regresar más tarde para limpiarlo. Tomé las llaves de mi carro y me dirigí a mi
trabajo.
Al llegar me encontré con mi
jefe enfadado porque había olvidado enviarle el trabajo que me había pedido,
por un momento pensé que me despediría pero el decidió darme otra oportunidad
por lo que no perdí el tiempo y empecé a hacerlo. Cuando me di cuenta eran las
2:30 pm, mi hora de salida había pasado hace más de una hora por lo que tomé
mis cosas y me retiré de ahí hacía mi casa para recoger a Po y poder llevarlo
al parque en busca de su dueño. Llegando al parque no encontraba
estacionamiento por lo que tuve que dejar el carro a las afueras del parque, al
bajarme del carro recorrí las mismas calles que pensé que no recorrería en
mucho tiempo y ahora lo estoy haciendo otra vez.
Después de unos minutos y un
largo recorrido había llegado a mi destino estaba igual que ayer con la diferencia
de que hoy había un radiante sol, empecé a buscar sin cesar al dueño sin éxito
alguno por lo que decidí sentarme en la misma banca del día anterior, observe
con más claridad todo el parque y me di cuenta que era muy hermoso, había
muchos árboles y si te fijabas mucho podías llegar a ver ardillas que se
encontraban en estos, me cansé de esperar puesto que no había nadie en el
parque más que el señor de los elotes y empecé a tener tanta hambre que compré uno para mí y
otro para Po.
Estaba agotada tanto física
como mentalmente no podía soportarlo más lo único que quería era llegar a mi
casa y dormir. El recorrido hacía mi carro se me hizo eterno, Po llegó a notar
mi humor y él estaba como yo. Abrí la puerta de mi carro rojo y puse en el
asiento de copiloto a Po, me subí al carro como si tuviera todo el tiempo del
mundo, después de un tiempo llegué a mi hogar, saque las llaves de mi bolso
pero no tenía el ánimo para buscar la llave por lo que me tarde un tiempo para
poder entrar, al lograrlo me dirigí a la cocina, agarre un vaso del estante y
me serví agua fría en él, me la lleve a mi cuarto tomándola lentamente y una
vez llegando allá note que este se había acabado, tenía más sed pero mi fuerza
no daba para regresar por lo que simplemente deje el vaso en el mueble y me
tumbe a la cama, la cual para mí en estos momentos estaba exageradamente
cómoda.
A la mañana siguiente, apenas
salió el sol un rayo de luz intercepto en mis ojos causándome una desesperante
molestia que no me dejo otra alternativa que levantarme y cerrar la cortina. La
cortina es mi favorita pues no permitía que los rayos entraran me maldigo por
no haberla cerrado antes, trate de volver a dormirme pero era imposible pues el
sueño ya se me había ido y la sensación de estar inmóvil me causa desesperación,
por lo que no tuve más remedio de ir a bañarme, olvide mi ropa en el closet por
lo que tuve que salir del baño con una toalla enredada sobre mi cuerpo, al
abrir la puerta del closet no encontré ningún conjunto que me gustará pero en
el fondo encontré una falda entubada, negra con una camisa blanca la cual
hacían juego y sin más remedio tuve que optar por dicho conjunto, revise la
hora en mi IPhone y me di cuenta que ya era muy tarde y que no lograría llegar
a tiempo a mi trabajo, sin más remedio decidí informarle a mi jefe, el cual me
dijo que no me preocupara, pues él se encontraba en un embotellamiento y
probablemente no se pudiera presentar pues tenía agendad una reunión por lo que
no requería de mi presencia y podría tomarme el día libre.
Suspiré profundamente y me dio
un gran alivio, pues tendría la oportunidad de ocupar mi tiempo haciendo los
carteles para encontrar al dueño de Po, por lo que rápidamente me dirigí a la
papelería de la esquina en busca de los materiales necesarios para poder realizar
los carteles, sinceramente este es un trabajo que me resulta muy tedioso, si me
dieran la oportunidad de elegir no lo haría y decidiría quedarme con Po, sin
embargo no puedo dejar de pensar en lo triste que estaría su dueño al no
encontrarlo y eso me da las energías suficientes para seguir con mi labor.
Al entrar a la papelería, me
atendió un señor mayor que aparentaba entre
60 y 70 años, en su cabello se
mostraban algunas canas y a pesar de tener esa edad se veía que él antes era el
tipo de hombre que tenía locas a todas, sin embargo su carácter no era del todo
agradable pues en vez de recibirme gentilmente me respondió con un frío ¿qué
quieres?, expresé mi pedido y este se fue a buscarlo mientras tanto no pude
evitar notar que junto a la caja registradora se encontraba una cajetilla de
cigarros, sinceramente eso siempre me trae malos recuerdos.
Inicio del flashback
Me encontraba siendo columpiada por mi hermano en
mi columpio favorito hasta que oí la voz de mi padre llamándome desde adentro
de la casa.
-¡Megan! Ven en seguida –
Me bajé del columpio y le cedí mi lugar a mi
hermano, rápidamente me dirigí al interior de la casa.
-Papá ¿que necesitas?-
-Sostén esta jarra por favor-
Me estaba dando una jarra llena de agua de limón
con la mano derecha pues la izquierda la tenía ocupada en su cigarro,
accidentalmente se me resbaló la jarra de las manos y en un movimiento brusco
por parte de mi papá me rozó el cigarro en la palma derecha de la mano.
Fin del flashback
Sostengo fuertemente mi mano
todavía sin poder olvidar ese suceso pues tengo una marca que me quedará por el
resto de mis días, el señor me sacó de mi transe al dejar todo mi pedido en la
mesa, mis ojos fueron a dar a la esquina pues ahí se encontraba una obra la
cual realmente no esperaba ver.
-Disculpe señor ¿dónde compró
usted está pintura?
-En la remodelación de un
museo, la estaban vendiendo y la conseguí a un muy buen precio ¿por qué le
interesa?
Inicio del flashback
Me encontraba realmente nerviosa por volver a verlo
y la sola idea de encontrarme con él me hacía sentir cosas en el estómago. Al
entrar al museo mis ojos recorrían a todas partes en busca, pero no lo
encontraba hasta que alguien me
sorprendió por la espalda.
-¡Megan que alegría verte por aquí de nuevo!
-Tenía que aprobar mi tesis.
-Continuemos con la siguiente obra, esta obra se
titula el “Hallazgo de los restos de San Marcos”, del autor Tintoretto y se
cree que fue pintada en los años de 1562-1566, se necesitó oleo para crear esta
hermosa obra. A muchas personas les resulta confusa debido a que la imagen
proyecta una extensa bóveda y deja de centrar la atención del público en los
personajes que se encuentran ahí presentes. No sé si te diste cuenta pero la
obra fue pintada en el periodo posterior al Renacimiento, es por eso que el
autor se enfoca más en otros elementos dejando a un lado a las personas.
-En realidad no lo había visto de esa manera, me
resulta sumamente interesante. Está obra me expresa enojo por la forma en que
los trataban en esos tiempos, como los torturaban es una imagen inédita.
Fin del Flashback
-Señorita ¿está usted bien?
-Sí, ¿cuánto sería?
-Serían 10 euros.
-Tenga, muchas gracias.
Salí sin prisa alguna de la
papelería, trate de buscar las llaves de mi carro en mi bolsa pero esta estaba
tan desorganizada que no podía encontrar nada, por un momento me había asustado
pero después recordé que las había dejado en la parte trasera de mi pantalón
por lo que las saque de allí, me subí a mi carro y emprendí un recorrido hacia
mi casa. Al llegar abrí mi casa y puse todos los materiales en la mesa de la
cocina y justo en el momento que iba a iniciar me empezó a dar hambre por lo
que me dirigí hacia el refrigerador para ver que encontraba, para mi suerte
encontré los materiales necesarios para preparar sushi, primero prepare el
arroz que nunca me queda bien pues a veces se cose y a veces no, se podría
decir que soy tan mala en la cocina que hasta el agua se me quema. Puse el alga
en la mesa y le agregue arroz una vez que ya estuvo listo, corte unos pedazos
de queso crema y se los puse al arroz junto con camarón, después lo hice
rollito, lo corté y me lo comí.
Una vez que ya estuviera bien
alimentada dedique mi tiempo a los carteles, una vez acabando, recibí que hora
era y me di cuenta que todavía era temprano por lo que emprendí otro viaje
hacia el parque por tercera vez esta semana.
Hoy el parque se veía
diferente, había muchas familias, niños jugando futbol y niñas jugando a saltar
la cuerda, otros comiendo nieve y otros simplemente apreciando la hermosa vista
que tenía. No perdí más tiempo y me puse a pegar los carteles en los árboles y
postes que encontraba, así mismo a cada persona que pasaba le daba uno. A
medida que iba colocando los carteles me di cuenta que me había encariñado con
Po y ahora no quería que nadie se lo llevara pues se había convertido en parte
de la familia en tan poco tiempo.
Cuando finalmente acaba de
colocarlos ya había oscurecido un poco y las familias empezaban a retirarse por
lo que decidí irme de ahí pero antes de llegar a mi carro, afortunadamente para
Po encontré una tienda de mascotas donde vendían croquetas para perro y puesto
que no tenía decidí comprarle un paquete, la verdad no se dé cual come Po, pero
trate de calcularlo basándome en su tamaño por lo que compré croquetas
medianas, aunque luego note que no sabía que porción servirle, afortunadamente
en el reverso del paquete venía un índice donde se aclaraba mi duda, “sí usted
posee un perro mediano debería darle media taza de croquetas”.
Al arribar a mi casa Po llegó
corriendo tras de mí, decidí darle un poco de croquetas pues se veía
hambriento, esa idea pareció agradarle mucho pues se acabó su comida demasiado
rápido para mi gusto y me preguntaba si tenía que darle una porción más grande
o no.
Decidí revisar la hora y me di
cuenta que era muy tarde y que me tenía que dormir ya, si quería levantarme
temprano para ir a trabajar, fui a ponerme mi pijama y no sabía si decidirme
entre una rosa o una amarillo fosforescente y terminé decidiéndome por una azul,
me fui a cambiar y me acosté en la cama buscando poder dormirme, después de
unos minutos empecé a sentir un bulto junto a mí y me espanté hasta que encendí
la lámpara y me di cuenta de que era Po, lo atraje hacia mí y juntos terminamos
profundamente dormidos.
Me levanté por el sonido de Po
ladrando en busca de comida por lo que de mala manera tuve que salir de mi
cama, me dirigí rápidamente hacia la cocina y en cuanto abrí la alacena, mi
teléfono comenzó a sonar, al principio me asuste pero luego me di cuenta que
era un número desconocido por lo que me asusté más y con una voz temerosa
respondí al llamado.
-¿Bueno?
Una muy grave voz respondió al
otro lado de la línea.
-Sí, bueno, llamó por los
carteles que colocó en el parque. Me parece que usted tiene a mi perro, ¿dónde
la podría ver para confirmarlo?
-¿Qué le parece si nos vemos
en la veterinaria que está a una cuadra del Starbucks?
-Sí, me parece perfecto.
-Que pase buen día, nos vemos
a las 5 de la tarde.
-Sí hasta luego. - Dije
mientras colgaba lentamente el teléfono y asimilaba la noticia, pues debo
admitir que el hecho que Po no esté más conmigo me pone realmente melancólica,
pero nuevamente debo recordar que probablemente su dueño y el mismo Po desean
estar juntos nuevamente.
Me apresure a hacer todo lo
que tenía que hacer, me dirigí al trabajo donde mi jefe me esperaba con unas
carpetas para ponerme a trabajar. Luego de una larga jornada de trabajo se
aproximaba la hora en la que cite al señor, por lo que tome todas mis cosas y
me dirigí a la casa en busca de Po para llevarlo con su dueño.
Lo recogí, subimos al coche y
nos emprendimos el camino hacia la veterinaria, donde ya se encontraba
esperándome el dueño. Al entrar a la veterinaria el dueño de Po frunció el ceño
mientras admiraba al animal.
-Buenas tardes ¿usted es el
señor que me contactó?
-Buenas tarde, sí soy yo. Discúlpeme
creo que ha habido un error, este no es el perro que estaba buscando.
Una parte de mí se sintió
feliz al saber que no era suyo pero una parte enojada porque perdí el tiempo en
esto.
-Pero para compensarla de
haber venido hasta acá, la invito a tomar un café.
-Bueno, se lo acepto.
Nos dirigimos hacia la
cafetería, al llegar yo pedí un moka blanco y el un chocolate caliente.
La plática fluyó fácilmente al
mencionar el tema de cocina pues él es un chef en uno de los restaurantes más
conocidos de toda la ciudad y yo resulto ser relativamente mala cocinando.
Fue entonces cuando me mencionó
que en su cocina, él tenía un peculiar cuadro, él no se acordaba del nombre de
la obra pero me estaba comentando que en esta había una madre dándole de comer
a su hijo en el suelo.
Inicio del flashback
Mis ojos captaron esa hermosa obra de arte, era tan
original y un tanto extraño que me intrigaba.
-La siguiente obra es de Bartolomé Esteban Murillo,
se titula “niños jugando a los dados”,
fue adquirido por Maximiliano de Baviera a principios del siglo XVIII.
El pintor sevillano introduce una atmósfera vaporosa que nace por las luces
cálidas y la armonía perteneciente de colores, blancos, grises y tonos marrón,
obteniendo un resultado de gran calidad y belleza.
-¡Vaya!, está muy bonita.
-En esta obra, lo que yo puedo apreciar, es un
momento de armonía entre una madre y sus hijos al estar jugando a los dados,
mientras uno de ellos está observándolos y comiendo pan. Los niños son
vendedores de frutas y el perro podría ser la gente pobre al mirar la comida
con deseo al terminar un largo día de trabajo.
Es parte del barroco y se deja llevar por las
influencias españolas debido a su precedencia.
En la obra se puede apreciar a un huérfano en el
que Bartolomé se inspiró porque quedó huérfano a los 9 años, es como un reflejo
de el a esa edad probablemente una situación en la que él estuvo, trata de
expresar lo que sintió cuando quedo en esa difícil situación.
Fin del flashback
Desperté
de mi trance ya que me estaban restregando una mano enfrente de mi cara.
-
Disculpa, ¿de qué estábamos hablando?
-Te
estaba preguntando… ¿si quieres ir conmigo y mi pareja a una galería de
arte el lunes?
Estaba
nerviosa porque no lo conocía tanto para aceptar esa invitación de su parte,
pero en realidad me gustaba mucho el arte, por lo que tome una decisión.
-¡Obvio!
-
Ok, mi número es 12345678
-Nos
ponemos de acuerdo por mensaje.
-Me
parece bien.
Por
primera vez en la semana no estaba cansada por lo que decidí llamar a mis
amigas para salir, pero todas tenían planes, por lo que le llame a mi amigo
Clayton y él inmediatamente acepto.
Abrí
el closet y encontré un deslumbrante vestido azul marino y unos tacones negros,
al principio no me gustaba el conjunto de estos, pero al probármelos me
sorprendí por cómo me quedaban pues resaltaban mi figura, no sabía si dejarme
el cabello lacio o rizármelo, no me decidía así que me lo ondule.
Revise
el reloj y me di cuenta de que iba tarde por lo que tome la bolsa negra y metí
rápidamente mi teléfono en ella, tome rumbo para la disco.
Al
llegar a la disco había un requisito de admisión, 3 tragos de amargo licor para
pasar. No lo pensé dos veces y lo hice, había barra libre y Clayton estaba ahí.
Me uní a él y nos acabamos una botella, por un tiempo perdí el conocimiento, me
sentía mareada y sólo recordaba las luces de la disco al recuperar el
conocimiento. Desperté en un bar de mala muerte, Clayton estaba en el karaoke,
estaba sin camisa y con el abdomen pintado, cantando canciones de Luis Miguel,
por un momento la risa me quiso consumir pero entonces me di cuenta de mi
estado y me di pena pero entonces unas ganas de vomitar se apoderaron de mi por
lo que corrí al baño. Mientras vomitaba no podía dejar de intentar recordar que
había pasado sentía arrepentimiento de lo que había hecho. Abandone el lugar
sin importarme Clayton, al llegar empecé a llorar y entonces al sentir algo incómodo
en mi muñeca, un reloj que me traía recuerdos.
Inicio flashback
Justo después de que me explicara “Niños jugando
dados” me advirtió que el día siguiente se ausentaría a la hora habitual, por
lo que me recomendó ir más tarde y me dio su reloj para no olvidarlo. Me sentía
atraída profundamente por él, el hecho de que me diera su reloj me creaba una
gran ilusión. Al llegar a mi casa estaba tan feliz que no dormí, pero no me
importó, tuve un gran día y no podía esperar a ir al museo. Dada las 9 (la obra
que nos citamos), fui al museo. Lo busque por todas partes pero no lo
encontraba, me puse nerviosa al creer que me había tardado mucho pero el reloj
indicaba 9:05 entonces un grupo de guías paso junto a mí y por más pena que me
diera no pude evitar preguntarles.
-Disculpen, saben ¿dónde se encuentra Fernando
Borges?
-… ¿A caso no te enteraste?
-No… ¿qué paso?
-Verás, a ocurrido un accidente, Fernando está en
coma, se encuentra en el hospital Instituto Bernhard Nocht.
-…
Salí llorando de la escena rumbo al hospital. La
ciudad parecía triste y el dia se empezó a tornar opaco, hubo una escena de una
niña que me colmo el corazón pues estaba muy sensible por la noticia. La niña
no debía tener mas de 8 años y estaba llorando por su papá, había un chavo a su
lado que estaba llorando con ella también por lo que debió haber sido algo
malo, espero que no sea así.
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